lunes, 22 de octubre de 2007

Comer siempre con pan

El pan es un alimento fundamental en la alimentación y cultura gastronómica, pero en ocasiones se abusa de él
Autor: CRISTINA FERNÁNDEZ
Fecha de publicación: 17 de octubre de 2007 .- http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/



Desde que se inició la agricultura, el pan, junto con los cereales, ha sido el sustento principal de la humanidad. Ya en el siglo XX a.C. los egipcios comenzaron a elaborar los primeros panes. Su uso se extendió a Grecia y Roma, y de allí al resto del mundo. En la Edad Media se comenzaron a elaborar distintos tipos de panes, hecho que impulsó el comercio panadero. Todos los panes en aquel entonces se elaboraban a mano en el propio hogar, hasta que a finales del siglo XIX la maquinaria comenzó a reemplazar de forma progresiva al trabajo manual.


El pan destaca por su fácil acceso, riqueza nutritiva y bajo precio. No obstante, en la antigüedad, el tipo de pan consumido tenía implicaciones sociales. El pan blanco era privilegio de las clases pudientes y el negro estaba reservado para los pobres.


Una costumbre social
Por ser un alimento tan accesible, y tan arraigado en nuestras costumbres, el pan es un alimento insustituible en las mesas de nuestro país y en los países mediterráneos, al igual que lo es el arroz en Asia y Suramérica y las tortas de maíz en Centro y Suramérica.


En la sociedad actual no se concibe comer sin pan. Incluso este alimento no se racionaliza y está bien visto comer la cantidad que uno desee: una mesa no está del todo puesta si no hay una panera; se acostumbra a untar las salsas de los platos; se acompañan con pan los quesos o embutidos; es relativamente frecuente cenar un bocadillo... Lo mismo ocurre cuando se sale a comer fuera de casa: se sirve o se pide la cantidad de pan que uno quiere tomar, e incluso se repite ración.


Todos estos motivos hacen que no seamos consciente de que, según qué platos acompañen el menú, conviene moderar la cantidad de pan, aunque éste sea un alimento relevante en el marco de una dieta equilibrada. Pero el pan no se contempla como un alimento más, sino como algo obligado en comidas y cenas. Así, cuando se pregunta a muchas personas por lo que han comido, no mencionen el pan de forma frecuente, ya que se da por supuesto que estaba en la mesa.


El pan no se contempla como un alimento más, sino como algo obligado en comidas y cenas
En cambio, sí que hay mayor conciencia a la hora de racionalizar la cantidad de otros alimentos con una similitud nutritiva al pan, como legumbres, arroces o pastas. Esto es debido al desconocimiento de que, aunque se trata de alimentos muy diferentes en cuanto a presentación y sabor, comparten una composición nutricional muy similar.


En este sentido, es frecuente sumar una cantidad exagerada de pan a la de arroz, pasta, patata o legumbre tomada a lo largo del día. Este hábito, según las necesidades energéticas de quien lo siga, puede dar como resultado una dieta excesiva en carbohidratos. No obstante, y desde el punto de vista nutritivo, es tan erróneo ingerir este nutriente en exceso como hacerlo en cantidades insuficientes.


Necesidades diarias de pan
El pan es un alimento rico en carbohidratos. Las recomendaciones nutritivas establecen que los carbohidratos deben suponer como mínimo el 50% del valor energético total de la dieta. Así, en una dieta de 2000 calorías (recomendada para una persona adulta), unas 1000 deben proceder de estos nutrientes. Teniendo en cuenta que un gramo de carbohidratos aporta 4 kcal, estas 1000 kcal corresponden a unos 250 g de carbohidratos.


Comer demasiado pan puede desplazar a otros alimentos y desequilibrar el aporte total del resto de nutrientes


Para calcular la procedencia dietética de estos nutrientes se deben conocer los alimentos que lo contienen. Por un lado están los carbohidratos simples, abundantes en el azúcar, la mermelada, los dulces y las frutas. Por otro lado se encuentran los carbohidratos complejos, concentrados en cereales y derivados como el pan, las legumbres y los tubérculos, principalmente.


Hay gente que no puede comer sin pan, independientemente de lo que coma. Así, es habitual tomar un plato de arroz y la cantidad de pan que se acostumbra comer a diario. Por ejemplo, media barra de pan (125 g), cantidad nada exagerada para muchos comensales, aporta unos 60 g de carbohidratos. Siguiendo con el ejemplo anterior, la misma barra de pan aporta un 25% de los carbohidratos diarios requeridos por el organismo en una dieta equilibrada de unas 2000 kcal. Tomar más cantidad, sin contemplar el resto de alimentos ricos en carbohidratos de la dieta, puede desequilibrar el plan de alimentación cotidiano.


En el siguiente cuadro se pueden observar dos menús diferentes. En uno no se recorta la cantidad de pan, mientras que en el otro se reduce la cantidad de este alimento contemplando el equilibrio de carbohidratos por medio de otros alimentos. Por lo tanto, se puede comprobar la cantidad de carbohidratos ingeridos tanto en uno como en otro. Se observa que comer pan sin medida puede desplazar a otros alimentos y desequilibrar el aporte total del resto de nutrientes, incluidos los carbohidratos.

El cuadro de ejemplo muestra cómo comer pan sin contemplar la cantidad consumida del mismo supone un aporte extra a la dieta de 80 gramos de carbohidratos, traducido en unas 320 kcal diarias de más. Con el tiempo, si el gasto energético no se corresponde con el aporte energético extra, es inevitable que la persona con este hábito erróneo gane peso.


De pan, lo justo y necesario
Debido a la creencia de que los hidratos de carbono engordan y carecen de importancia nutritiva, su consumo es insuficiente. Sin embargo, estos alimentos son fundamentales y deben consumirse prácticamente en todas las comidas del día. Elaborado exclusivamente de harina, agua y sal (este último ingrediente es prescindible), el pan no contiene ningún nutriente cuyo consumo excesivo se asocie con un mayor riesgo en el desarrollo de las llamadas patologías occidentales (obesidad, diabetes, enfermedades de vasos sanguíneos y corazón).


Sin embargo, cabe recordar que hay que contemplarlo como al resto de farináceos (arroz, pasta, legumbres y patatas). De este modo, cuando se incluye una cantidad considerable de hidratos de carbono en una misma comida, se puede obviar el pan para que el balance nutricional se mantenga equilibrado.


Por ejemplo, acostumbrarse a no tomar pan o tomar lo justo «para empujar» delante de un buen plato de arroz, pasta o legumbre, así como medir su cantidad cuando se come tortilla de patata, es una sabia elección nutricional.

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RECETAS DE PAN:
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viernes, 5 de octubre de 2007

El poder antioxidante de los champiñones

Un nuevo estudio proclama el poder antioxidante de los champiñones y su papel esencial en el sistema inmunológico

Este humilde ingrediente de ensaladas y guisos se reivindica ahora como potente antioxidante y esencial para el sistema inmune. Investigadores chinos y estadounidenses afirman que es la fuente natural más rica en ergotioneína

Autor: JORDI MONTANER |
Fecha de publicación: 28 de septiembre de 2007
Fuente: http://www.consumer.es

Un estudio publicado en la revista Journal of Nutrition da fe del potencial antioxidante de los rústicos champiñones (Agaricus bisporus) y apunta que el beneficio que su consumo conlleva en la salud podría trasladarse al ámbito de la inmunidad y los cánceres.

Dayong Wu, científico del Laboratorio de Inmunología Nutricional de la Universidad de Tufts (Massachussets), es primer firmante del artículo en el que se describe la investigación de los efectos de una dieta de champiñones en animales de experimentación (ratas C57BL/6). El estudio se ha llevado a cabo por expertos de la misma universidad junto con investigadores de la Universidad de Pensilvania y de la Agencia China para el Control y la Prevención de Enfermedades Comunicables. A la vista de los resultados, reclaman una extensión de sus indagaciones en clínica humana.

Ergotioneína
El mayor beneficio de los champiñones sobre la salud, suscriben los autores, radica en la ergotioneína, un aminoácido de origen vegetal que abastece de energía (ATP) a las mitocondrias celulares, aumentando el grado de eficacia con que el oxígeno interviene en el metabolismo. El resultado es una mayor producción de CO2 y menor fabricación de ácido láctico. A la par, la ergotioneína actúa en el organismo como poderoso antioxidante, cuyos efectos son particularmente apreciables en el hígado, el cristalino de los ojos y los glóbulos rojos (protege a la hemoglobina de la oxidación).

Si una de las fuentes más características de dicho aminoácido es el germen de trigo, Wu y colaboradores han mostrado en su trabajo que los champiñones poseen doce veces más ergotioneína que el subproducto cereal.

Protección infecciosa y antitumoral
Una de las observaciones más interesantes de este estudio fue que las ratas, alimentadas exclusivamente a base de champiñones, fueron más resistentes a las infecciones, un extremo que los investigadores desean corroborar cuanto antes en seres humanos. «Es la primera vez que se detecta un efecto del consumo de champiñones sobre la inmunidad», explica Wu, «y tenemos motivos para pensar que estos hongos refuerzan el sistema inmune adquirido y constituyen una primera línea de defensa del organismo frente a las infecciones».

El mayor beneficio de los champiñones radica en la ergotioneína, capaz de aumentar la eficacia con que el oxígeno interviene en el metabolismo

Los científicos alimentaron a las ratas durante 10 semanas con polvo blanco de champiñón (0,2-10%) y descubrieron que dicha suplementación aumentó la actividad de las células NK, la producción de factor de necrosis tumoral (TNF) y de interleucina-2 (IL-2). «Se piensa que la inactividad de las células NK está asociada al origen de algunos cánceres y a la susceptibilidad a resfriados y otras infecciones», asegura Wu. Además, los autores del trabajo subrayan que no hubo cambios en los linfocitos T ni en los macrófagos, garantizando además un suministro regular de IL-6, prostaglandina E2 y óxido nítrico. «Todo apunta a que un consumo regular de champiñones protege al organismo [habría que investigar detalladamente en qué medida] frente al desarrollo de tumores e infecciones», concluye Wu.

¿Con contraindicaciones?
Para otro investigador estadounidense, Paul Stamets, de la Universidad de Arizona, este hallazgo no aporta ninguna novedad. Micólogo de profesión, lleva años investigando en Tucson el efecto de distintos hongos en pacientes con cáncer o SIDA y ha patentado el empleo de especies que él mismo ha descubierto con potencial de herbicida a antivírico.

Autor de numerosas publicaciones y libros sobre la curación mediante setas y hongos, Stamets advierte, sin embargo, que los champiñones cultivados a gran escala (de coloración más blanca y pardusca que el champiñón de origen biológico) hacen gala en su composición de un agente químico, la agaritina, «no precisamente protectora frente al desarrollo de tumores». De hecho, se especula con que tenga propiedades carcinogénicas.

La Asociación de Cultivadores del Champiñón estadounidense contraataca garantizando que el consumo regular de champiñones inhibe el desarrollo de tumores de próstata o de mama. Y aportan más beneficios citando un estudio de Lawrence J. Cheskin, de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore), en el que vinculan el consumo de champiñones a un control del peso eficaz a partir de un efecto de saciedad mediante una ingestión hipocalórica.

Una seta universal


Pam Roth
Los tratados gastronómicos atribuyen a los franceses el origen del cultivo del champiñón y su empleo culinario desde hace menos de tres siglos. Pero lo cierto es que este hongo se cultiva en todo el mundo, y los chinos llevan empleándolo desde los inicios de la historia, unos mil años atrás. Además, el consumo de setas es conocido desde la prehistoria. Los egipcios las usaban bajo la creencia de que proporcionaban ya no inmunidad, sino inmortalidad. Los romanos, más terrenales, se recrearon en sus especuladas propiedades afrodisíacas y relegaron el consumo de setas a una exquisitez propia de las clases sociales de mayor rango.

En el estudio de Wu se pone un énfasis particular al hecho de que el champiñón vulgar abarque hoy un 90% del mercado de setas en Estados Unidos, por barato, nutritivo y fácil de obtener. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el hecho de que los demás hongos sean estrictamente estacionales y difíciles de conservar permite al champiñón hacerse con un 55% del mercado mundial de setas. La mitad de los champiñones cultivados se consume en fresco (crudos o guisados), un 45% va destinado a las conservas y el 5% restante se seca.

Los Países Bajos y China lideran el mercado mundial en la producción de champiñones. Ensaladas y pizzas copan la demanda de estos hongos en los alimentos preparados. Como alimento natural, el champiñón tiene la ventaja de no aportar ni sodio ni grasas, así como de tener muy pocas calorías y, en cambio, un buen compendio de minerales y vitaminas, destacando algunas de las vitaminas del grupo B y el potasio.

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jueves, 20 de septiembre de 2007

Frijoles pintos ayudan a bajar el colesterol

Destacan expertos que los frijoles se les considera un alimento muy accesible y barato para todos, rico en proteínas, fibra y minerales

EFE.- El Universal.- Miércoles 19 de septiembre de 2007

El consumo de frijoles pintos, parte fundamental de la dieta de la comunidad hispana, contribuye a la disminución del colesterol, según un informe de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) .
"Los fríjoles se les considera un alimento muy accesible y barato para todos, rico en proteínas, fibra y minerales" , dijo hoy en entrevista Donna Winham, profesora en nutrición en ASU y directora del estudio.
Estos granos forman parte importante de la dieta diaria de la mayoría de los inmigrantes provenientes de países latinoamericanos, así como de las familias hispanas que viven en los Estados Unidos.
Los diecisiete participantes del estudio consumieron media taza de fríjoles pintos diaria por un periodo de ocho semanas consecutivas.
Comieron los fríjoles como ellos quisieron, algunos solamente los cocieron, otros les agregaron otros ingredientes como jitomate y cebolla" , explicó Winham, cuya investigación se concentra principalmente en el consumo de productos diarios para reducir el riesgo de enfermedades del corazón y la diabetes tipo 2.
Indicó que el único requisito fue no los cocinaran con manteca de cerdo o tocino.
"Al final del estudio encontramos que el consumo diario de los fríjoles ayudó para que en promedio los participantes redujeran su colesterol en un ocho por ciento" , dijo la experta.
Manifestó que este resultado es sumamente significativo ya que demuestra que el consumo de un producto que se puede encontrar fácilmente en cualquier supermercado puede beneficiar a la larga la salud de la persona.
Un tercio de los participantes era de origen hispano, entre los 20 y 65 años de edad.
Siguiendo con los resultados, Winham planea dar seguimiento al consumo de fríjoles pintos principalmente entre inmigrantes, ya que -según dijo- otros estudios han demostrado que cuando una persona emigra a EU, cambia su dieta en ciertos aspectos.
"Los inmigrantes comienzan a consumir comida rápida cuando llegan a este país, dejando un poco su comida tradicional" , sostuvo.
En su opinión, la vida diaria de este país algunas veces se convierte en un obstáculo ya que las amas de casa comienzan a trabajar y no tienen tiempo para cocinar fríjoles.
"Algunas de ellas optan por comprarlos enlatados, mientras que otras simplemente los sustituyen por otros ingredientes" , puntualizó.
La investigadora manifestó que también buscará los fondos necesarios para llevar a cabo estudios similares con otros tipos de fríjoles, como los negros, que son sumamente populares en el centro y sur de México y otros países caribeños.
"Las diferentes variedades de fríjoles pueden tener impactos diferentes en su consumo" , agregó.
La investigación fue financiada gracias a un fondo de 187.000 dólares otorgado por la Alianza de Fríjoles por la Salud a través de la Agencia Internacional por el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) .
La nutricionista señaló que es importante buscar la forma de integrar productos saludables a la dieta diaria, particularmente en hispanos que tienen alto riesgo de desarrollar diabetes.
"El alto colesterol también se relaciona con problemas de la presión alta y enfermedades del corazón" , dijo Winham.
Una de las participantes del estudio fue Esther Martínez, quien reconoció que su familia toda la vida ha comido fríjoles pintos, pero refritos con "mucha manteca" .
"Este estudio fue una oportunidad para mí de hacer un cambio en mi vida y en mi dieta, ya que mi colesterol se encontraba muy cerca de los 200, lo que me ponía en un alto riesgo de desarrollar diabetes" , dijo Martínez.
"Ahora los como solamente cocidos con tomate fresco y chiles verdes, si los quiero refritos utilizo queso o aceite de canola" , finalizó.

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sábado, 15 de septiembre de 2007

OTORGAR PROTAGONISMO AL PESCADO

Pescado sin espinas

Las espinas del pescado pueden suponer un peligro para los más pequeños y existe miedo a que se las traguen o se atraganten con ellas. La solución a este inconveniente es sencilla: ofrecer el pescado en filetes o lomos sin espinas, en lugar de rodajas, hasta que sean más conscientes de lo que están comiendo. La oferta de estas presentaciones sin espina es muy grande, sobre todo en pescado congelado (merluza, halibut, lenguado, emperador, colas de rape...), aunque también se puede pedir que éstos mismos y otros más (perca, mero, rape, atún, bonito, chicharro...) los limpien en la pescadería.

Variar la elaboración

A los niños y niñas les resulta monótono y aburrido comer pescado porque se prepara o se condimenta siempre de la misma manera (frito, rebozado o empanado). La alternativa para que ésta no sea la razón de su rechazo es sencilla: cambiar la preparación, la condimentación y la guarnición que acompaña al pescado; cocinarlo de forma que les resulte apetecible. Empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, pizzas, flanes de pescado, lasaña o canelones, en tortilla, con salsas diversas, con patatas, acompañado de verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla, relleno... Con una pizca de ingenio, un pescado se puede convertir en un plato muy apetitoso.

Disimular el sabor del pescado

Es un tópico afirmar que a muchos niños y niñas no les gusta el pescado, cuando puede ser todo lo contrario. Bien es cierto que hay quienes lo rechazan porque lo encuentran muy insípido comparado con otros alimentos, mientras que a otros niños y niñas el sabor y el olor de algunos pescados, sobre todo los azules, les resulta muy fuerte.

Para evitar caer en la monotonía de ofrecer siempre los mismos pescados, hay trucos que pueden solucionar este inconveniente. Macerar los pescados con limón, aceite y hierbas aromáticas, acompañarlos de salsas diversas y de guarniciones de verduras y hortalizas, patatas o arroz, son maneras prácticas y sencillas de cambiar el sabor del plato.

Si se cocina hervido o a la plancha, el sabor y olor a pescado está más marcado, por lo que se puede atenuar o disimular su sabor sin ocultarlo del todo, de manera que el niño o la niña vaya identificando y conociendo los sabores de los alimentos que come. Con el acompañamiento de distintas salsas (bechamel, mayonesa, salsa rosa, salsa verde...) y las diferentes formas de preparación (horno, papillote, escabeche, rebozado, empanado...) se suaviza su sabor.

Platos de pescado que "llenen"

El tipo de proteína característica de los pescados, distinta a la de las carnes, hace que los primeros sean, en general, más fáciles de digerir. Eso es lo que provoca que los niños y niñas con más apetito noten el estómago "vacío" a las pocas horas de comer pescado. Aunque esta sensación depende del contenido en grasa del pescado (los azules tienen más grasa y su digestión es más lenta), de la forma de cocinado y de cuál sea su acompañamiento.

Un pescado al horno o guisado y acompañado de patatas, guisantes o arroz, como puede ser un chicharro o jurel al horno con cebolla y patatas panadera, "llena" tanto o más que un filete con patatas.

Aprovechar la oferta ilimitada de pescados

Es frecuente que en la familia o en el colegio se tenga la costumbre de comer sólo 2 ó 3 especies de pescado (merluza, lenguado y sardinas, por ejemplo), y además se cocinan de la misma forma e incluso los mismos días de la semana, lo que puede resultar muy monótono y aburrido para los niños y niñas.

La clave para evitar este problema es ofrecerles desde muy pronto una dieta variada, y de esta manera se está educando su gusto y es más fácil que acepten un mayor número de alimentos. Respecto al pescado y al marisco, la oferta de estos alimentos es muy extensa, como lo es su forma de presentación (fresco, congelado, enlatado, precocinado) y de preparación. La cuestión es probar con distintas especies, encontrar las que más gusten y aprovechar las ofertas de pescado de cada temporada.

¿Pescado fresco, congelado o en conserva?

Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos, los alimentos congelados son muy nutritivos porque la congelación no altera sus cualidades. Además, el pescado congelado se conserva en perfecto estado durante más tiempo que el fresco, que se estropea rápidamente. Por tanto, si no se va a consumir el pescado de inmediato, es preferible comprarlo congelado o congelarlo si se adquiere fresco. Además, por lo general el pescado congelado es más barato que el fresco y no tiene desperdicio, está limpio de espinas y sin piel, una ventaja para ofrecérselo a los niños y a las niñas. La oferta es muy variada; merluza, emperador, rape, bacalao, halibut, lenguado, congrio... al igual que la presentación (filetes, ruedas, lomos, troncos, colas, varitas).

Las conservas de pescado son otra opción para hacer más variada la dieta de los más pequeños y se pueden añadir a ensaladas, pizzas, empanadas. También sirven para elaborar ricos bocadillos (de atún, de anchoas o de sardinas), o como ingrediente de platos de arroz o pasta (macarrones, canelones o lasaña). Mantienen muchos nutrientes del pescado fresco como las proteínas de alto valor biológico y las grasas. Hay que tener en cuenta el tipo de conserva; si es "en aceite", "en escabeche" o "al natural", lo que afecta a su valor energético, a la cantidad y calidad de la grasa y también a su sabor.

MANERAS ATRACTIVAS DE COCINAR PESCADO

Sopas de pescado

El pescado que sirve como ingrediente para el cocido proporciona al caldo, sabor y muchos nutrientes.

Una sopa de pescado caliente entona el cuerpo, y puede resultar interesante cuando el niño o la niña llega a casa destemplado o inapetente. Para que sea un plato energético, se le puede agregar pasta fina (fideos, estrellas...), arroz, sémola o patata cocida, pescado desmenuzado.

Primeros platos con pescado "consistentes"

Paella con congrio, rape y gambas; arroz con chipirones; macarrones con sardinas y tomate, espaguetis con atún; lasaña de bonito; patatas con bonito (marmitako)... Estos son algunos nombres de recetas que forman parte de una lista innumerable de platos en los que con la combinación de vegetales y productos de mar se consigue un plato consistente, nutritivo y equilibrado. Con ellos se vincula el pescado a otros alimentos muy estimados por los niños y niñas, como la pasta, el arroz o las patatas.

Ensaladas, ensaladillas

El atún o el bonito en conserva mezclado con las ensaladas es algo a lo que muchos niños y niñas ya están acostumbrados. Esto mismo se puede hacer con el resto de conservas (anchoas, sardinas) y crear ensaladas variadas con distintos sabores. Se pueden ofrecer conservas de marisco (pulpo, mejillones, berberechos...), en ensalada o como aperitivo. O se pueden presentar en forma de brocheta para que comer pescado les resulte más divertido. Por ejemplo: brocheta de langostinos, pulpo y tomates cherry.

Flanes de pescado

Una manera original de comer este alimento. Se pueden servir fríos o calientes, y combinan muy bien con verduras, con lo que se crean platos más variados, vistosos, sabrosos y nutritivos. Algunas sugerencias: flan frío de espárragps y gambas, budín de cabracho, pastel de salmón... y más que pueden encontrar en esta guía.

Relleno de platos: pimientos, croquetas, empanadillas, huevos

Una manera de aprovechar restos de comida o de incluir el pescado y disimular su sabor. Se varía el menú y la presentación de los platos, y se consigue lo que se pretende: que los niños y niñas coman pescado y se acostumbren a su sabor. Se puede hacer más cantidad y se congela, lo que ayuda improvisar una comida o una cena.

En tortilla

Las tortillas o los revueltos que llevan pescado resultan sabrosos y muy nutritivos.

Tortilla de bacalao, revuelto de ajos frescos o espinacas y gambas, de atún, de sardinas o de anchoas... son algunas de las sugerencias que se brindan para comidas o cenas.

En bocadillo

Los embutidos son uno de los alimentos que los niños toman con más frecuencia en bocadillo y la bollería también está a la orden del día. Así que una alternativa muy nutritiva, más saludable, y que les puede resultar deliciosa es preparar bocadillos con pescados en conserva, como, por ejemplo, bocadillo de atún o bonito y rodajas de tomate; de atún y queso; de sardinas y unas gotas de aceite o un poco de mantequilla; de anchoas y queso; vegetal con atún o anchoas; de salmón ahumado con queso a las finas hierbas; de paté de atún; de mojama... El gusto es educable, así que nunca es tarde para probar nuevos sabores. ¡Sorpréndeles!

Pizzas caseras

Incluir trozos pequeños de pescado como un ingrediente más de las pizzas, tan apreciadas por los más pequeños, es una manera más de fomentar el consumo de este alimento. Se puede emplear pescado en conserva, ahumado, congelado o cocinado a la plancha. Si se combina con vegetales resulta un plato muy completo y equilibrado. Pizza de atún, con sardinas o anchoas, con salmón ahumado, marinera (trozos de rape, gambas y palitos de cangrejo)... son algunas de las opciones.

Fuente:http://pescadosymariscos.consumer.es/

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INFORMACION ACIDOS GRASOS ESENCIALES:
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lunes, 10 de septiembre de 2007

El poder dilatador de la sandía

El consumo de un vaso de zumo de sandía en cada comida y durante tres semanas podría disminuir, según un estudio, la presión sanguínea

La sandía es tal vez la más estival de las frutas. Su pulpa fresca, dulce y jugosa calma tanto el hambre como la sed. Expertos norteamericanos confirman ahora en un modesto estudio que su zumo podría constituir una fuente natural muy rica en L-arginina, aminoácido dilatador de los vasos sanguíneos

Investigadores de la Universidad A&M de Texas, la universidad de Nevada y la Universidad del estado de Oklahoma han firmado en la revista Nutrition un artículo en el que presentan al zumo de sandía como una nueva y prometedora fuente natural de L-arginina, un aminoácido precursor del óxido nítrico, vasodilatador esencial en la función del endotelio vascular.

El consumo de un vaso de zumo de sandía en cada comida y durante un periodo de tres semanas, subraya la nutricionista y directora del estudio Julie Collins (Colegio Estatal Oriental de Oklahoma), se traduce en un aumento del 18% de la síntesis de óxido nítrico, con la consiguiente disminución de la presión sanguínea. «Estudios clínicos que habían intentado administrar L-arginina de forma oral tuvieron que interrumpirse debido a los efectos secundarios que provocaba esta forma de administración. Con el zumo de sandía se palian las náuseas, diarreas y malestar gastrointestinal propios de la L-arginina, puesto que el aminoácido se incorpora al tracto intestinal en forma de L-citrulina, también aminoácido aunque de acción neutra».

Otra ventaja de la L-citrulina es que, para convertirse en L-arginina, requiere un consumo importante de amoníaco y, de este modo, beneficia también a pacientes con trastornos metabólicos que producen demasiado amoníaco y que aparecen como consecuencia del estrés y de diversas infecciones.

L-citrulina

Los investigadores estadounidenses reclutaron a 23 voluntarios sanos y les asignaron tres protocolos: uno sin zumo de sandía, otro con 780 g diarios de zumo y un tercero con 1.560 g (cantidades que corresponden a una ingesta exacta de 0,1 o 2 g diarios de L-citrulina). Tras tres semanas, el equipo de Collins averiguó que las dosis de L-arginina en el grupo que no consumió zumo de sandía no habían aumentado con respecto a los valores basales, aumentaron un 11% en los del grupo de 780 g y un 22% en el grupo de 1.560 g. Los niveles de ornitina, un catabolito de la L-arginina en su síntesis de óxido nítrico, también aumentaron un 18% en el grupo que consumió más zumo. La duración del ensayo se limitó a tres semanas, ya que en estudios previos llevados a cabo en animales de experimentación se observó un efecto deletéreo de la L-citrulina, alterando los niveles fisiológicos de otros aminoácidos esenciales. «Sin embargo, esta alteración no se ha constatado en la clínica humana», indica Collins. La citrulina, aminoácido presente en la corteza de la sandía, es una potencial sustancia para la exploración de numerosas vías metabólicas del cuerpo humano relacionadas con el sistema cardiovascular. De hecho, los investigadores americanos informan de que la sandía es también una fuente muy rica en licopeno y que, en este sentido, esta fruta podría rivalizar con el mismísimo tomate en la prevención del cáncer de próstata.

Africana y multifuncional

La riqueza en licopeno de la sandía la convierte en un digno rival del tomate en la prevención del cáncer de próstata

La sandía (Citrullus lanatus) es un melón original del África más meridional, cuyas pepitas se distribuyen por toda la pulpa rosácea en lugar de concentrarse en el centro. Su piel exterior es satinada y de coloración verde y pálida.

Los gastrónomos sacan un provecho excelente de esta fruta, empleada tanto en postres como en entrantes en forma de sopa fría. Pese a su sabor dulzón característico, combina muy bien con la sal, el queso fresco y el feta en la composición de numerosas ensaladas. Cortada a trozos y rociada con zumo de lima constituye también un tentempié sano y apetecible. Curiosamente, los expertos en sales marinas de diferente composición y de utilización como condimento suelen ensayar su gusto original espolvoreándolas sobre sandía. Se dice que un poco de sal y pimienta refuerzan más aún el sabor auténtico de la fruta.

A quienes protestan por la confusa disposición de las semillas de sandía dentro de la pulpa, es oportuno informar de que existen variedades sin pepita y que, en las tiendas más especializadas en fruta, se encuentran muestras de ambos tipos. Collins habla, en los resultados de la investigación, de las excelencias del zumo de sandía, y los consumidores equipados con licuadora pueden sacarle partido a sus conclusiones.

Pero los más sofisticados pueden ir aún más allá y ensayar un batido de sandía con helado de vainilla. Se trata de llenar el recipiente de una batidora con dos terceras partes de helado de vainilla y una tercera parte de zumo de sandía. Posteriormente, tan solo remover, enfriar y servir esta bebida tan reconstituyente como refrescante.

El misterio de las cajas de cristal

La sandía se saborea mejor fresca, pero es todo un problema hallar un hueco en la nevera para guardar a una curcubitácea de excesivas dimensiones. Su forma de pelota acentúa, además, la inestabilidad a la hora de ubicarla o desmenuzarla con un cuchillo sin que se escape del punto de corte, patine por su lisa piel y ocasione algún que otro accidente doméstico.

Hace 20 años un agricultor japonés de la isla de Shikoku dio con la solución a estos problemas con el descubrimiento de la sandía cúbica. No se trata de un rediseño genético ni de un proceso de hibridación, sino de habilitar unas cajas de cristal en las germinaciones de la planta para que el fruto crezca adaptándose al cubículo que lo envuelve. Lo malo es que, como ocurre con la suculenta carne de buey de Kobe, las estridencias gastronómicas se pagan muy caras en el país del sol naciente. Una sandía cúbica, cultivada de este modo artesanal, puede costar la friolera de 80 euros, lo que la convierte en una suculencia de primer orden en los restaurantes más exquisitos de Tokio u Osaka, aunque no precisamente en la estrella de los mercados.

Fuente:Autor: JORDI MONTANER | Fecha de publicación: 4 de septiembre de 2007 http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/salud_y_alimentacion/adulto_y_vejez/Re

Receta con zumo de sandia

http://www.asesorianutricional.com.ar/recetas-ricas-agua.htm#9

lunes, 3 de septiembre de 2007

Los regalos en forma de comida son cada vez más populares

En los últimos años se ha producido un descenso del mercado general del regalo y un fuerte aumento de los obsequios que contienen alimentos, sobre todo chocolate

Según un informe publicado por Packaged Facts (proveedor principal de estudios de mercado en bienes de consumo, comida y bebida y servicios domésticos y financieros), el mercado del regalo alimentario estadounidense ha aumentado un 47% entre 2004 y 2006. Este aumento contrasta con el descenso del mercado general del regalo, debido a un estancamiento demográfico del principal público objetivo (niños y niñas menores de 14 años) y por la imparable sensación del «no saber qué comprar».
Sin embargo, la gente quiere regalar, y la principal solución se ha encontrado, de forma más o menos generalizada, en ofrecer comida como regalo. Quizás porque pueden ser compartidos o porque producirán un placer seguro, los alimentos se han convertido en obsequio.

Para la elaboración del informe se han usado conjuntamente los resultados de dos encuestas, una del Simmons Market Research Bureau, llevada a cabo durante el 2006 con 24.500 consumidores, y otra de Packaged Facts, del 2007 y con 1000 encuestados. En éste, se cita al chocolate como regalo alimentario más popular, respuesta coincidente en la mitad de los participantes. Los dulces en general también son uno de los regalos más recurrente.

El chocolate ha resultado ser también el regalo más barato, ya que los consumidores no acostumbran a pagar más de $20. Sin embargo, el comprador está dispuesto a pagar más si se trata de regalos más especializados. En este caso, un 14% de los encuestados estaría dispuesto a gastar más de $50 (normalmente estos regalos incluyen recipientes que complementan al alimento y que funcionan como un regalo más).

Se espera que el mercado de los regalos alimentarios continúe su tendencia creciente en los próximos años. En total, se prevé un aumento del 45% para el año 2010.


Fuente: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion

viernes, 31 de agosto de 2007

LA IMPORTANCIA DE LAS ESPECIAS EN LA ALIMENTACIÓN

De origen mayoritariamente asiático las especias eran consideradas en la antigüedad auténticos tesoros. Al punto de que se utilizaban frecuentemente como moneda de cambio y algunas llegaron a ser más valiosas que el propio oro. ¿Y qué las hacía tan codiciadas? Pues sus propiedades conservantes, aromatizantes y potenciadoras del sabor así como sus conocidas capacidades terapéuticas. Estas características, sumadas a la ingente variedad de especias y hierbas aromáticas que podemos encontrar en el mercado y a su versatilidad en la cocina las convierten en productos que, sin duda, valen realmente a veces su peso en oro.

Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha valido de las especias y hierbas aromáticas para múltiples usos. Las ha empleado como remedio medicinal, como condimento, como conservante, como moneda de cambio, como herramienta en ritos mágicos o religiosos y hasta como regalo propio de reyes y dioses. Hoy se las valora fundamentalmente por su empleo culinario para modificar, reforzar y/o potenciar el sabor de diferentes platos. Nutricionalmente su aportación no es significativa salvo en algunos casos concretos -como el del perejil, muy rico en vitamina C- pero está constatado que muchas son interesantes herramientas terapéuticas con las que aliviar o mejorar en diversas dolencias lo que las convierte en mucho más que un simple condimento.

DESDE LA ANTIGÜEDAD

El doctor Josep Lluís Berdonces dice en su libro Especias y plantas aromáticas. Guía completa de condimentos que refuerzan los sabores y la salud (Océano Ámbar, 2001) que "las especias se producen a partir de cualquier parte de la planta -aromática, se sobreentiende- ya sea la raíz, el tallo, la corteza, la hoja, la flor, la semilla u otras partes específicas de ésta".
Muchas proceden de distintas regiones de Asia y de las Islas Molucas (en Indonesia) que, de hecho, se conocen como "Islas de las Especias". La primera noticia que se tiene de su uso -en concreto de la semilla de sésamo- procede según el doctor Berdonces de un mito asirio que recoge que Dios bebió vino de sésamo la noche antes de comenzar la Creación. También afirma el autor que el cardamomo ya era utilizado por los babilonios cuatro milenios antes de Cristo y que, junto a la canela y la pimienta, fue la primera especia que viajó por el Mediterráneo. Sin embargo, al parecer es la alcaravea la primera de la que se tiene constancia histórica y data del año 3.000 a.C. Bastante tiempo después el médico griego Pedanius Dioscórides aportaría ya datos precisos al recoger sus observaciones sobre el empleo terapéutico del jengibre, la pimienta, la mostaza, la mejorana, el cilantro, el tomillo, el anís y el azafrán en su De Materia Medica (siglo I dC). Desde entonces -a lo largo de los siglos- se han ido ampliando esos conocimientos.
Hoy se ha optado por dividirlas en dos grandes grupos:
a) Las que modifican el sabor o el aspecto. Las más usadas son la albahaca, el azafrán, la canela, el comino, el eneldo, el estragón, el hinojo, el jengibre, el laurel, la menta, el orégano, el perejil, el pimentón, el romero y el tomillo.
b) Las que excitan el paladar. Entre ellas están la pimienta, el clavo, el cebollino o la nuez moscada, entre otras. Ahora bien si la clasificación recogiera las especias más empleadas a nivel mundial los primeros puestos estarían ocupados por la canela, la pimienta, el pimentón, el chile, el cardamomo, el clavo y la nuez moscada. Y si las colocáramos por precios el primer lugar lo ocuparía el azafrán junto al cardamomo y la vainilla.

LAS PRINCIPALES ESPECIAS

¿Y qué tiene de peculiar cada especia? Necesitaríamos páginas y páginas para describirlo dado el elevado número de ellas que se conocen actualmente por lo que mencionaremos únicamente las más empleadas en nuestra cocina:

Albahaca.
Se considera una de las plantas aromáticas de las que siempre deberíamos disponer en la cocina. La conocemos gracias a griegos y romanos y muchos la consideran la "hierba mediterránea" por excelencia aunque proceda de la India. De ella -en sus más de 40 variedades- sólo se emplean las hojas, ya sean frescas o secas. Se recomienda comerla cruda o, si no es posible, agregarla al final de la preparación del plato para que no pierda su aroma. Respecto a su utilidad terapéutica el doctor Berdonces afirma que "presenta un efecto antiespástico y estomacal ya que relaja el tubo digestivo. Su aceite esencial tiene efecto antiséptico, incluso de tipo antibiótico. Se desconocen los efectos secundarios o tóxicos".

Anís.
Es una de las especias más antiguas. Ya la empleaban, por ejemplo, los egipcios. Aparte de para aromatizar panes y dulces sus semillas se usan para elaborar licores como el ouzo griego, la mastika búlgara y el anís. Existen distintas variedades pero en mayor o menor medida todas son útiles como remedio digestivo, especialmente como carminativo, es decir, para reducir las flatulencias. El anís relaja el sistema neuromuscular reduciendo los espasmos o contracciones dolorosas. Cabe añadir que su ingesta aumenta la secreción de leche materna.

Azafrán.
Se considera que fue introducido en España en torno al siglo X de la mano de los árabes que lo empleaban como condimento, como medicina y como tinte. Actualmente nuestro país es, junto con Irán, el mayor productor mundial de esta carísima especia. Se obtiene a partir de los tres estigmas de la flor de una planta que sólo florece durante dos semanas al año. ¿Y por qué su elevado precio? Pues porque además de que su cultivo, recolección y manipulación son muy delicados se necesita casi medio millón de estigmas para obtener un kilo de azafrán. Entre sus cualidades terapéuticas destaca que es un excelente purgante además de anticatarral, expectorante, sudorífico, tónico, sedante y regulador menstrual. También se dice que puede ser abortivo tomado en grandes cantidades.

Canela.
Quizás sea la especia más utilizada en el mundo, principalmente para aromatizar postres. Se obtiene de la corteza interior de un árbol llamado "Canelera de Ceilán" (Ceilán es la actual Sri Lanka) y se puede adquirir molida o en rama. Contiene taninos, pectina, sacarosa, oxalato de calcio y aceites esenciales, entre otros componentes. Es carminativa, estimulante, aromatizante y, en forma de aceite esencial, antiséptica y antibiótica. Además estimula los sistemas nervioso, circulatorio, respiratorio y gastrointestinal.

Cardamomo.
Hay dos tipos: el cardamomo amargo y el blanco. De aroma muy agradable es, junto al azafrán y la vainilla, una de las tres especias más caras. Se la adjudican numerosas propiedades terapéuticas. Así, se dice que tonifica, aumenta el apetito, estimula la digestión y mejora la función renal. Se utiliza en indigestiones, sensación crónica de náuseas y malestar estomacal, vómitos matinales y diarreas prolongadas. También resulta útil al parecer para aliviar afecciones respiratorias y pulmonares. Asimismo ayuda en los problemas de falta de memoria y en casos de fatiga física y mental. Se asegura igualmente que es eficaz en las cistitis y en las irritaciones de las vías urinarias. Y es útil en caso de sufrir palpitaciones

Clavo.
Es una especia muy aromática que conocemos gracias a los árabes y que se usa habitualmente para condimentar salsas, carnes e, incluso, pasteles. Se considera un buen antiséptico y desinfectante por sus propiedades antibióticas siendo útil además para tratar dolencias estomacales, reforzar el hígado y el corazón y mitigar la halitosis o mal aliento.

Comino.
Muy utilizado, especialmente en los países mediterráneos y en la India. Griegos y romanos lo empleaban para evitar el meteorismo y las flatulencias y los árabes lo consideran un buen afrodisíaco. Además parece tener propiedades calmantes y antiespasmódicas. Eso sí, procure utilizar las semillas enteras porque cuando se muele el comino pierde parte de su sabor.

Eneldo.
Pertenece a la misma familia botánica que el perejil y se caracteriza por ser aromático y dulce. Combina muy bien con otras plantas aromáticas y se suele utilizar en la elaboración de salsas, caldos, verduras, pescados y mariscos. Se considera un buen antiséptico pero, sobre todo, un excepcional carminativo. De hecho, la tradición dicta que las tisanas de eneldo son útiles en casos de cólicos, gases y trastornos intestinales.

Estragón.
Además de digestiva se recomienda como estimulante del apetito y para eliminar líquidos. Colocar la raíz en las muelas doloridas produce además un alivio notable. Su uso más habitual es como aliño en ensaladas. Es mejor optar por las hojas frescas para aprovechar todo el aroma.

Laurel.
Griegos y romanos la consideraban una planta tan especial y con propiedades medicinales tan poderosas que incluso a Esculapio -dios romano de la Medicina- se le representa coronado con sus hojas. Pues bien, esta planta sagrada suele emplearse para aromatizar todo tipo de platos entre los que destacan los estofados y las sopas. En cuanto a las propiedades que le reconocían aquellas culturas y que se han contrastado posteriormente destaca que abre el apetito, facilita la digestión y alivia dolencias respiratorias. Además es diurética y reduce los gases. Un truco: si rompe un poco las hojas al añadirlas al guiso se potenciará el sabor que confiere el laurel.

Nuez moscada
Es una de las especias más habituales en nuestra cocina. El historiador romano Plinio El Viejo ya la menciona en su Historia Naturalis que data del siglo I. Desde entonces se le reconocen propiedades para eliminar el mal aliento, rebajar la fiebre, aliviar el dolor de cabeza y prevenir los gases intestinales. Algunas culturas, además, la consideran afrodisíaca. Es útil para acompañar tanto platos dulces como salados pero ¡ojo! porque si no somos cuidadosos con la dosis de nuez que añadimos podemos "pasarnos de sabor".

Orégano.
Es muy típico de las cocinas griega e italiana. Su sabor y olor son tan peculiares que permiten reconocerla fácilmente en cualquier plato, ya sea crudo o cocinado. Precisamente por su aroma penetrante los médicos lo quemaban antiguamente para perfumar y desinfectar con él los lugares donde se producían muertes por epidemia. Hoy se considera recomendable para aliviar la tos y el asma, dilatar los bronquios, hacer una buena digestión y combatir el meteorismo.

Perejil.
Sirve para condimentar prácticamente cualquier plato no sólo por su aroma suave sino porque refuerza el sabor de otras hierbas aromáticas sin enmascarar el del propio plato al que complementa. Es muy rico en vitaminas A y C, y contiene cantidades interesantes de hierro, cobre y yodo. Pero además de por estas cualidades nutricionales el perejil es conocido desde antiguo por sus propiedades terapéuticas. De hecho, según cuenta en su libro el ya mencionado doctor Berdonces, "tanto Dioscórides como Plinio consideraron esta planta como diurética y emenagoga (hacía bajar las reglas)". También se considera que es recomendable para dolencias estomacales, para ayudar a eliminar piedras del riñón y para mejorar el aliento.

Pimentón.
Dulce o picante, contiene abundante vitamina C, flavonoides y provitamina A. Se sabe que ejerce sobre el organismo -especialmente sobre el aparato digestivo- una acción tónica y estimulante. Eso sí, hay que ser cuidadoso con su consumo especialmente si se tiene el estómago delicado ya que en dosis altas puede ser purgante y provocar dolores estomacales. Suele añadirse a multitud de platos pero especialmente a los guisos y estofados de carnes, verduras y legumbres.

Pimienta.
En su día llegó a ser tan apreciada que incluso se pagaba por ella su precio en oro. Existen muchas variedades de pimienta pero las más empleadas -al menos en nuestro país- son la blanca (de sabor picante fuerte pero de aroma suave), la negra (tanto su sabor como su aroma son más intensos) y la verde (es ligeramente picante y su aroma es fresco). Dioscórides decía de ella que "calienta, provoca orina, digiere y limpia la suciedad". En general los expertos prefieren la pimienta entera a la molida pues de ésta se han volatilizado parte de los principios que generan su picante sabor. Lo ideal es tener en casa un molinillo de pimienta para añadirla directamente a los platos.

Romero.
Es una planta originaria de la cuenca del Mediterráneo y a la que se considera muy adecuada para condimentar carnes (dicen que especialmente las de cerdo, conejo, pollo o cordero), arroces, patatas y verduras. Popularmente se afirma que refuerza la memoria y la inteligencia y que da suavidad al cabello. Además se sabe que es hepatoprotectora y que tonifica el organismo en situaciones de tensión baja o fatiga. En muchos lugares se sigue fabricando artesanalmente alcohol de romero que, utilizado de forma tópica, alivia los dolores reumáticos.

Tomillo.
Galeno, el insigne médico griego, lo consideraba el más potente antiséptico conocido hasta entonces. Y precisamente esa propiedad -que permite conservar durante más tiempo los alimentos a los que se añade- le hizo ser tan apreciado en siglos pasados. Hoy se utiliza para aromatizar guisos, estofados, sopas, carnes y pescados así como para dar un toque final de sabor a los platos que llevan tomate. El tomillo se recomienda cuando se sufren digestiones lentas acompañadas de meteorismo y dolencias respiratorias (tos, bronquitis, faringitis, etc.). Además equilibra la tensión, fortalece el pelo, se recomienda para el lavado de heridas y en forma de aceite esencial se considera un antibiótico más potente que muchos de los conocidos.

Vainilla.
Es complicada de obtener y de ahí de elevado coste. Se utiliza para endulzar todo tipo de postres, cremas, helados, natillas y tartas. Actúa como estimulante aromático, digestivo, aperitivo y tónico cardíaco. Se ha recomendado en el tratamiento de la impotencia y en los problemas de disminución de la libido por su carácter presuntamente afrodisíaco.
Finalizamos añadiendo que muchos autores incluyen entre las especias más interesantes el ajo y la cebolla por lo que debemos mencionarlas aunque sea de forma escueta. Sobre las propiedades nutricionales y terapéuticas del ajo hemos hablado largo y tendido en el nº 75 de la revista y sobre la cebolla cabe decir, brevemente, que contiene vitaminas, polifenoles, minerales y distintos ácidos y aceites considerándose eficaz en el tratamiento de numerosas dolencias siendo especialmente útil su acción expectorante en caso de resfriados y congestiones pulmonares.

UN TESORO EN LA COCINA

Para resaltar sabores, para aromatizar guisos, para dar color a los platos... Son muchas, en suma, las utilidades de las especias, un auténtico tesoro botánico que si bien no se caracteriza por aportarnos cantidades importantes sí resulta recomendable para prevenir numerosas dolencias y, en concreto, las asociadas al propio proceso de digestión. De hecho, constituyen uno de esos pocos productos que han dado el salto de la botica a la cocina y ese simple hecho justifica que las utilicemos a diario para dar un toque saludable extra a nuestros alimentos.


Laura Jimeno


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Otras especias y plantas aromáticas

Son muchas las especias existentes y no es posible en tan corto espacio hablar de todas ellas por lo que a las ya mencionadas en el texto central de este artículo añadiremos sólo algunas de las más conocidas y usadas:
Achiote: típica de la cocina mexicana, aporta sobre todo vitamina A y betacarotenos.
Alcaparra: estimula el apetito.
Alcaravea: muy popular en la cocina escandinava. Se la considera estimulante del aparato digestivo, un buen alivio para los cólicos flatulentos y un remedio eficaz para bajar la fiebre.
Angélica: los fitoterapeutas la utilizan contra las infecciones, los problemas hepáticos y las digestiones complicadas.
Cebollino: contiene vitamina C y se le considera estimulante del apetito, digestivo, antiséptico y cardiotónico.
Cilantro: altamente digestivo y sedante. También se le conoce como perejil chino o coriandro.
Cúrcuma: es antioxidante, protege la función hepática y alivia dolencias estomacales. Puede sustituir al azafrán en los platos de arroz.
Curry: no es una especia en sí misma sino la mezcla de entre 16 y 20 variedades. Se prepara con cilantro, comino, canela, cúrcuma, clavo, mostaza, apio, pimienta negra, guindilla y ajo, entre otras.
Enebro: tiene sabor similar a la canela. Estimula el apetito y es antiinflamatorio y antiséptico.
Hierbabuena: pariente de la menta pero de sabor más suave.
Hinojo: facilita la digestión y posee propiedades diuréticas, antiinflamatorias, estimulantes y antiespasmódicas.
Jengibre: purifica la sangre, combate la flatulencia, facilita la digestión y alivia los síntomas del resfriado. Se considera antirreumático.
Mejorana: estimula la producción de jugos gástricos.
Menta: estimulante, carminativa y expectorante reduce además la fiebre y alivia los vómitos. De ella se conocen más de mil especies.
Mostaza: ya los asirios y los sumerios -en el tercer o cuarto milenio antes de nuestra era- la conocieron. Es un potente estimulante digestivo pero no se recomienda a las personas de estómago delicado.
Salvia: combate las afecciones gastrointestinales. Es diurética, reduce los sofocos propios de la menopausia y es útil para hacer gárgaras en caso de faringitis.
Sésamo: contiene ácidos oleico y linoleico además de vitamina E.


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Usos más frecuentes de algunas especias

Una de las principales propiedades de las especias es su innegable capacidad para potenciar el sabor de los platos a los que se añaden. Pero, ¿a qué plato le va bien qué especia? Los expertos en cocina afirman que determinadas especias son el acompañante ideal para determinados alimentos. Las combinaciones más adecuadas -al menos de las especias que nunca faltan en las despensas mediterráneas- son las siguientes:
Albahaca: con huevos, pescados, mariscos, legumbres, algas, judías verdes, berenjenas y tomates.
Azafrán: con arroces y pescados.
Canela: en postres y helados.
Clavo: en carnes y salsas para pescado.
Comino: con legumbres, arroces y verduras cocinadas. Si se tuestan ligeramente las semillas se resalta aún más el sabor de esta especia.
Eneldo: acompañando pescados, sopas y huevos.
Laurel: en carnes, legumbres, sopas y un sinfín de platos
Nuez moscada: patatas, carnes, quesos, cremas de verdura y algunos postres.
Orégano: quesos, ensaladas, arroces, pizzas, pasta, etc.
Perejil: ingrediente de numerosos platos, ensaladas y salsas.
Pimienta: para todo tipo de platos.
Romero: asados, patatas y patés.
Tomillo: caldos, pescados y verduras.

Fuente original:http://www.dsalud.com/alimentacion_numero79.htm

RECETAS NATURALES: http://www.asesorianutricional.com.ar/recetas.html